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viernes, 12 de octubre de 2007

Los panes celestiales



La mamá del príncipe de Irkust hizo, grande ella, pan ayer. Como dijo una de mis niñas
"comerlo es estar en el cielo", sus ojos chispeantes, mientras comía a dos carrillos, la nariz aleteando por el aroma a recién horneado corroboraban sus palabras. En el colmo del éxtasis afirmó "es un milagro de dios este pan", a lo que otro de los chicos, ocupado él en hacer un oso lobo con pieles mezcladas, se opuso: "no, el milagro de dios es el queque." Corroboró: " es cierto, porque lo dijo mi mamá".

El chico en cuestión no quiso probar el pan, firme a sus principios. Igual, la consistencia, el color dorado de la corteza, la buena miga y el mejor sabor, garantizaron que la hogaza de pan desapareciese, rauda como el antojo, distribuyendo mendrugos de felicidad, como quien dice.

Y me hizo recuerdo al único pan que me sale bien, la focaccia, pan italiano que resulta rico si el punto de sal y el aceite de oliva se dan bien, y resulta que juntos saben, la verdad, de un modo maravilloso.

4 tazasde harina
1 cucharilla de levadura
1 taza de agua tibia, el fondo de una taza de aceite de oliva
1 cucharilla de sal

para luego se necesita una bandeja aceitada y enharinada, unas 15 aceitunas negras sin pepa, aceite extra virgen de oliva y sal gruesa

Hacer un hueco en el centro de la harina cernida, añadir la levadura y el agua para disolverla -quizas una pizca de azúcar- y cubrir el hueco con un poco de harina de los costados. Cubrir el bol con un paño y dejar levantar en un hueco tibio hasta q la superficie muestre "fisuras". Amasar con el aceite y la sal. Hacer una pelota, cubrir, y dejar hasta que levante de nuevo, al doble de su tamaño.

Estirar y colocar, en forma de rectángulo, en la bandeja enharinada. Cubrir y dejar levantar en un luegar tibio por 15 minutos.

Hacer hoyuelos en la superficie, presionando con el índice y el dedo medio la masa en intervalos regulares. Colocar en los hoyuelos algo así como un cuarto de taza de aceite de oliva, gotitas por hoyuelo a la vez, espolvorear con sal gruesa y colocar una aceituna en cada uno de los huequitos.

Precalentar el horno a fuerte (200 C) Colocar la focaccia en una la ta para hornear aceitada y hornear por unos 20 minutos.

Enfriar en una rejilla, y si se desea, añadir tomates, queso, etc. Al probarla, llegar al cielo, si se puede.
"barroco estáis"
"es que como bien..."
de las aventuras de Pepe Carvhalo