La mamá del príncipe de Irkust hizo, grande ella, pan ayer. Como dijo una de mis niñas
"comerlo es estar en el cielo", sus ojos chispeantes, mientras comía a dos carrillos, la nariz aleteando por el aroma a recién horneado corroboraban sus palabras. En el colmo del éxtasis afirmó "es un milagro de dios este pan", a lo que otro de los chicos, ocupado él en hacer un oso lobo con pieles mezcladas, se opuso: "no, el milagro de dios es el queque." Corroboró: " es cierto, porque lo dijo mi mamá".
El chico en cuestión no quiso probar el pan, firme a sus principios. Igual, la consistencia, el color dorado de la corteza, la buena miga y el mejor sabor, garantizaron que la hogaza de pan desapareciese, rauda como el antojo, distribuyendo mendrugos de felicidad, como quien dice.
Y me hizo recuerdo al único pan que me sale bien, la focaccia, pan italiano que resulta rico si el punto de sal y el aceite de oliva se dan bien, y resulta que juntos saben, la verdad, de un modo maravilloso.
4 tazasde harina
1 cucharilla de levadura
1 taza de agua tibia, el fondo de una taza de aceite de oliva
1 cucharilla de sal
para luego se necesita una bandeja aceitada y enharinada, unas 15 aceitunas negras sin pepa, aceite extra virgen de oliva y sal gruesa
Hacer un hueco en el centro de la harina cernida, añadir la levadura y el agua para disolverla -quizas una pizca de azúcar- y cubrir el hueco con un poco de harina de los costados. Cubrir el bol con un paño y dejar levantar en un hueco tibio hasta q la superficie muestre "fisuras". Amasar con el aceite y la sal. Hacer una pelota, cubrir, y dejar hasta que levante de nuevo, al doble de su tamaño.
Estirar y colocar, en forma de rectángulo, en la bandeja enharinada. Cubrir y dejar levantar en un luegar tibio por 15 minutos.
Hacer hoyuelos en la superficie, presionando con el índice y el dedo medio la masa en intervalos regulares. Colocar en los hoyuelos algo así como un cuarto de taza de aceite de oliva, gotitas por hoyuelo a la vez, espolvorear con sal gruesa y colocar una aceituna en cada uno de los huequitos.
Precalentar el horno a fuerte (200 C) Colocar la focaccia en una la ta para hornear aceitada y hornear por unos 20 minutos.
Enfriar en una rejilla, y si se desea, añadir tomates, queso, etc. Al probarla, llegar al cielo, si se puede.
"comerlo es estar en el cielo", sus ojos chispeantes, mientras comía a dos carrillos, la nariz aleteando por el aroma a recién horneado corroboraban sus palabras. En el colmo del éxtasis afirmó "es un milagro de dios este pan", a lo que otro de los chicos, ocupado él en hacer un oso lobo con pieles mezcladas, se opuso: "no, el milagro de dios es el queque." Corroboró: " es cierto, porque lo dijo mi mamá".
El chico en cuestión no quiso probar el pan, firme a sus principios. Igual, la consistencia, el color dorado de la corteza, la buena miga y el mejor sabor, garantizaron que la hogaza de pan desapareciese, rauda como el antojo, distribuyendo mendrugos de felicidad, como quien dice.
Y me hizo recuerdo al único pan que me sale bien, la focaccia, pan italiano que resulta rico si el punto de sal y el aceite de oliva se dan bien, y resulta que juntos saben, la verdad, de un modo maravilloso.
4 tazasde harina
1 cucharilla de levadura
1 taza de agua tibia, el fondo de una taza de aceite de oliva
1 cucharilla de sal
para luego se necesita una bandeja aceitada y enharinada, unas 15 aceitunas negras sin pepa, aceite extra virgen de oliva y sal gruesa
Hacer un hueco en el centro de la harina cernida, añadir la levadura y el agua para disolverla -quizas una pizca de azúcar- y cubrir el hueco con un poco de harina de los costados. Cubrir el bol con un paño y dejar levantar en un hueco tibio hasta q la superficie muestre "fisuras". Amasar con el aceite y la sal. Hacer una pelota, cubrir, y dejar hasta que levante de nuevo, al doble de su tamaño.
Estirar y colocar, en forma de rectángulo, en la bandeja enharinada. Cubrir y dejar levantar en un luegar tibio por 15 minutos.
Hacer hoyuelos en la superficie, presionando con el índice y el dedo medio la masa en intervalos regulares. Colocar en los hoyuelos algo así como un cuarto de taza de aceite de oliva, gotitas por hoyuelo a la vez, espolvorear con sal gruesa y colocar una aceituna en cada uno de los huequitos.
Precalentar el horno a fuerte (200 C) Colocar la focaccia en una la ta para hornear aceitada y hornear por unos 20 minutos.
Enfriar en una rejilla, y si se desea, añadir tomates, queso, etc. Al probarla, llegar al cielo, si se puede.