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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Las mejores galletas del mundo


Una variación sin chocolate y fanfarria de las locagalletas antes mencionadas. Más simples, pero no por eso menos deliciosas. La foto, esta vez, si es de una preparación mía, gracias a esta amable compañera.
Para los que se quejan de la dieta, pero quieren pecar igual.

A la receta:

1 tza. mantequilla a temperatura ambiente
2/3 tza. azúcar blanca
2/3 tza. azúcar morena
3 huevos
1 clla. extracto de vainilla
2 tzas. de harina
1 clla. polvo de hornear
1 clla. sal
1 y 1/2 clla. canela molida
3 tzas. avena molida en licuadora o de avena instantánea sin moler

Cómo preparar esta delicia:

Batir a crema la mantequilla con los azúcares, añadir los huevos uno a la vez, seguir batiendo para incorporar la mantequilla y el extracto de vainilla.

En un bol combinar la harina, sal, polvo de hornear y canela, añadir la crema obtenida de a poco, incorporar la avena. Se debe obtener una masa cremosa, si tiene demasiados grumos aumentar un poco de leche para unir. Refrigerar una hora.

Precalentar el horno a 190 C. Enmantequillar bandejas para horno y colocar bolitas de masa a 3cm de distancia unas de otras -recomendamos amasar las bolitas y presionar la cuchara encima para que tengan la misma altura- y hornear 12-15 min.

Una vez horneadas dejar enfriar unos minutos en la bandeja antes de colocarlas en otro lugar para que se enfríen por completo. Resultan mejor si luego se las guarda en un recipiente cerrado, así se mantienen blanditas hasta su dulce final. La receta da 50 galletas, que duran, si Uds. tienen una avidez como la mía, (o muchos parientes), exactamente 50 minutos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Quinua con gusto


Estoy experimentando una serie de eventos paradójicos, aunque en términos de cocina, quizá la paradoja de sabores sea un buen comienzo.
Ya voy en mi tercera semana en Platos & Buen Gusto edición de recetas impresa de Los Tiempos y si bien no he podido meter los dedos tanto como sería deseable, algunos tips se vienen digiriendo solitos en el disco duro.

Espero que el blog se vea beneficiad a su vez, y que la evidencia -más datos, un poco más de orden, mejores fotos- se evidencie por sí mismo

Desayunando con quinua


La quinua (Chenopodium quinoa) es un producto boliviano comparado con la leche en cuanto a calidad proteica, ya que posee 10 aminoacidos esenciales para la alimentación humana, además de casi el doble de proteínas que cualquier otro cereal. En Bolivia también se le conoce como "grano de oro". (más información aqui)

Desde que hace un par de años atrás unos buñuelitos de quinua se colaran al menú de un agasajo del rey de España, el producto no ha parado de crecer en ventas y de ser probado con todo tipo de variantes. La receta que les paso hoy viene de un Dr. John La Puma y la traduzo/adapto libremente de 101cookbooks
1 taza de leche
1 taza de agua
1 taza de quinua remojada y escurrida, sin arenillas
2 tazas de frambuesas frescas de preferencia
1/2 cucharilla de canela molida
1/3 de nueces picadas y tostadas en una sartén sin aceite
4 cucharadas de miel de caña

Combinar la leche, agua y quinua en una ollita mediana. Hervir a fuego fuerte y luego dejar cocer tapado al mínimo unos 15 minutos, o hasta que la quinua haya absorbido el líquido. Una vez apagado, dejar tapado 5 minutos más. Añadir las frambuesas y la canela, transferir a cuatro platos hondos y adornar con las nueces. Colocar una cucharada de miel en cada bol, servir caliente.

Un buen desayuno es importante -nos lo repiten demasiado- y esta alternativa seguro nos convencerá de desayunar más seguido!


El grano de quinua es menudo y tiende a hincharse mucho, hay que lavarlo muy bien para que no quede un regusto arenoso al cocinarlo.

martes, 16 de octubre de 2007

las hojas de té, la sal y las lágrimas


Deviene breve, porque ya lo dijo Cortázar en "Instrucciones para llorar" el promedio de duración las lágrimas debe ser, a lo sumo, tres minutos.

Y es que más tiempo llorando deshidrata profusamente, dejando el cuerpo de una seco, deshecho, con los ojos humedecidos por el último rastro de sal y agua.

La sal, curiosamente, deshidrata y a la vez retiene líquidos, es responsable de que la levadura intime correctamente con la masa de pan y puede o no, dependiendo de su moderada administración, modificar o arruinar un plato. No hay modo de salvar a un plato salado -es como desalinizar agua de mar- ni hay quien me convenza de que un plato sin sal es algo menos que desabrido.

Necesaria como es, cuando se conjuga con el líquido que brota de las cuencas visuales, no hace más que bajar nuestro nivel de tensión, y de líquido.

Para salvar a una mujer que ha llorado, tengo una sola receta

Un litro de té cargado, 3 cucharadas de miel, unas cuantas gotas de limón y una barrita de canela. Hay que dejar infusionar el té junto con la canela, añadiendo la miel diluida con el limón, si una tiene alma de masoquista, puede verter tantas gotas de limón como lágrimas se han derramado, de por sí eso mejora el ánimo, o lo enardece si la causa de aquéllas no fue justa.

Se bebe despacio, de a tazas, reflexionando sobre la naturaleza de las lágrimas, y mejor aún, sobre su fuente. Después, el mundo está más claro, y la tristeza empaña menos.
"barroco estáis"
"es que como bien..."
de las aventuras de Pepe Carvhalo