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domingo, 6 de febrero de 2011

Pollo con ciruelas




¡No escribo hace meses! y aún así, este pollo ha estado en mis pensamientos desde hace mucho.

La carne gana mucho con el relleno, y, si puedo recomendar algo, es la salsa de ciruelas que acompaña el conjunto.

A la receta:

Ingredientes:

1 pollo entero, con piel, limpio de grasas
limón y mayonesa
sal y pimienta
mantequilla
3 manzanas rojas, peladas, cortadas en cubos y remojadas en agua con limón hasta su uso
150 gramos de ciruelas pasas, sin carozo

Para la salsa:

1 puñado de ciruelas pasas con carozo
1 cubo maggi
maicena

Preparación:

Cubrir el pollo con mantequilla, zumo de limón y mayonesa, sal y pimienta. Hacer un relleno con las manzanas escurridas y las pasas y colocar en el interior del ave y dentro de la piel, colocar tanto relleno como sea posible.

Llevar a horno moderado por 40 min. sacar y despresar el pollo, añadir la salsa de ciruelas y continuar con la cocción hasta que el pollo esté dorado. Servir con arroz.

Para la salsa: Hervir en 1 taza de agua las ciruelas con el cubo maggi, una vez obtenido un líquido de buen sabor -añadir sal si es necesario- espesar con maicena.

La receta es simple y la combinación de sabores, simplemente, deliciosa.



viernes, 2 de enero de 2009

Jrise

Estoy cocina que cocina desde mi arribo al sur. Exagero, en realidad estoy come que come. En la casa, la tradición es el convivio, el buen vino producido en estas tierras, y la ingesta masiva de todo lo bueno, comestible y disponible que hubiese.  En un memorable día de buffet árabe, lleno de tabuleh, tahine, safsuf, bakdum y demás delicias, por fin preparé Jrise. Este es un plato traído de Siria, especialidad de los primos de Salamieh, cerca de Damasco. Los ingredientes son simples, y presento las dos variantes, una con piñones y cordero, que escasean por aquí, y otra, deliciosa también, con almendras tostadas y tocino, que no abundan allá.

El secreto es tomarse su tiempo, ya que, quién diría, este sabroso plato sólo requiere pollo, trigo y sal.

Ingredientes:

1 kilo de trigo remojado por cada 1 Pollo mediano

Agua

Sal

Para acompañar:

Piñones

Grasa y carne de cordero

ó

Almendras

Grasa o tocino de cerdo

Preparación:

Poner a hervir en abundante agua el trigo remojado junto con el pollo, que debe ir con piel y limpio por dentro, sin cabeza ni patas. Remover cuando empiece a espesar, ya que tiende a pegarse un poco en el fondo. Una vez el pollo esté completamente cocido, sacar y deshuesar, retornar la carne del pollo a la cacerola, donde el trigo no ha dejado de hervir, añadir agua si es necesario. La idea es obtener una pasta cremosa, donde el trigo y el pollo estén muy bien mezclados. Cuando se añada la carne a la olla, sin huesos, incorporar la sal.

En olla aparte freír los cubos de grasa hasta obtener una especie de chicharrón, añadir las almendras o piñones para que tuesten. Una vez cocido y escurrida la grasa sobrante, servir a modo de croutones sobre cada plato de jrise. Díganme después si no les dan ganas de celebrar la vida tras semejantes platos.

 

 

 

lunes, 15 de septiembre de 2008

Pollo que no sepa a tal


DSC_0105
Originally uploaded by sneige
Como la foto lo demuestra, el pollo puede verse delicioso y saber completamente diferente a lo que nuestro paladar acostumbra esperar. La foto, (y no es la primera vez en este blog), no tiene que ver y sí tiene que ver con una receta que me recuerda a esta necesidad de variar/ocultar el sabor anodino de esta carne en específico.

Porqué desear enmascararla? Por una cuestión de refinamiento. Es decir, para no aburrirnos cuando sólo hay pollo y maní crudo en la heladera.

Pollo que no sepa a tal

Utensilio específico: una jeringa

Ingredientes:
Vinagre con sal
2 tzas. o más de maní crudo, pelado y sin cáscara (esto se consigue remojando al maní en agua tibia)
2 cdas. comino en grano
2 vainas de ají amarillo remojado y desvenado.
1 pollo entero, despresado

Preparación:

Inyectar al pollo con la mezcla de vinagre y sal en todas las presas con ayuda de la jeringa. El jugo debe penetrar en la carne.
Licuar el resto de los ingredientes con un poco de agua.
En una fuente para horno, acomodar las presas y cubrir con la pasta obtenida. Dejar reposar de un día para el otro. Hornear hasta que los jugos del pollo sean completamente transparentes y el dorado se vea apetitoso.

Esta receta es simple, el marinado ayuda a prepararla y olvidarse. El sabor será fuerte, recordando un poco a otro animal más noble y entretenido, el cerdo. Sobre el cerdo no tengo de qué quejarme, aunque no pueda ser plato diario por razones de peso, ciertamente su versatilidad lo hace más que apetecible...
"barroco estáis"
"es que como bien..."
de las aventuras de Pepe Carvhalo