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martes, 30 de octubre de 2007

abel gonzáles, el duque, su amada, y el arroz con leche


Más que el arroz con leche, en realidad, a mí me gusta esta receta que Abel González pasa junto con algunos cuantos chismes acerca de Guillermo IX, duque de Aquitania. Especialmente para cuando a una le han sacado la muela del juicio y no debe comer más que cositas frías, fáciles de masticar.

Además, una puede regalarse imaginando llamarse de Châtellereaut, esperando al noble Guillermo y a los manjares que ofrecía a las vizcondesas de su preferencia...

Para este arroz con leche se hace hervir, obvio, leche, a la que se añade, antes de poner el arroz, la miel y la vainilla, un puñadito de semillas de anís -no tan obvio- y dos pétalos de rosa blanca. Cuando la preparación espese, se retira del fuego para que se enfríe y antes de que esté fría del todo, se le aliviana con yogurt hasta darle consistencia de sopa... y se la guarda en el rincón más frío del castillo, o, en su defecto, en el refrigerador.

Si se desea se espolvorea con canela antes de servirse, pero no lo recomiendo.

Es para chuparse los dedos y suspirar golosamente de gusto...(imaginándose al duque, claro está)

lunes, 8 de octubre de 2007

recetas que se pasan en una mesa de café


Motivada por el recuerdo, amén de las casualidades, me decidí a almorzar, a las 3 y media de la tarde, en el café París, sobrio y simpático café en la esquina de la plaza 14 de Septiembre. Tienen buenos crèpes, que difieren en grosor y en tiempo de reposo con los panqueques, aunque también son de la malsana costumbre de congelar las verduritas para contrarrestar "agradablemente" el calor de los crèpes rellenos con espinaca, queso azul y nueces. Estaba dispuesta a todo, y esperando a alguien, así que también ordené un Automne -papaya, leche, limón, esencia de vainilla, crema, y...- cuando entró Carmiña, esposa del soldado poeta, y me hizo señas para sentarme con ella. Entre otras cosas, discutimos qué más tenía Automne, ¿cointreau? ¿licor de vainilla? ¿amarula? mientras ella tomaba helado y yo lograba, por fin! que me sirvieran las verduras tibias, no heladas...
Carmiña sabe de muchas cosas, algunas se las guarda, pero es generosa con sus recetas. ¿Cómo olvidar que Leonardo una vez me contó, al borde de las lágrimas, que había comido trucha al vino rojo y a los tres quesos, en su casa? ¿Cómo olvidar esa receta simple pero efectiva, cuyo secreto se reduce a la buena salazón y al papel estañado que envuelve los ingredientes mencionados?
A cambio de esta receta para acompañar un buen pescado sin espinas, cocido con sal, sólo tuve que soltar un secretito simple pero efectivo, (la dieta del jengibre), disfruten, que es receta heredada de un chef suizo, también generoso...

Salsa fresca para pescado también fresco

Por cada media taza de aceite, añadir un equivalente (media taza en total) de yogur natural, jugo de limón y leche evaporada, emulsionar, añadir sal, pimienta, y hojas de quilquiña. Servir sobre salmón o trucha arcoiris previamente cocido en horno o parrilla con sal y pimienta, y acompañar con el tradicional timbal de arroz blanco. Mmmm, ¿porqué como tan poco pescado, si me encanta?
"barroco estáis"
"es que como bien..."
de las aventuras de Pepe Carvhalo